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No tan imprescindible...

Nos pasamos los días corriendo de un lado a otro para llegar a todo, haciendo malabarismos para no fallarle a nadie, encaje de bolillos para no decepcionar a nuestros hijos, consiguiendo que vayan al cole, a sus actividades, que hagan deporte, aprendan música e idomas, que lean antes de acostarse y se laven los dientes, llevarles a las fiestas de sus amigos... y de repente STOP!
Ese torbellino que es mi día a día se detuvo, todo se paró.
El pasado martes salía como siempre corriendo de El Corte Inglés y al llegar al parking resbalé y me dí un tortazo monumental, de los que hacen época. Me rompí mis vaqueros sin rotos preferidos y me hice un esguince tremendo en el tobillo izquierdo.
Lloré. Como una niña pequeña, lloré de dolor como hacía tiempo que no lloraba, un dolor que se mezclaba con la soledad del parking, que me aterraba.
En medio del llanto, cogí el móvil mientras rezaba porque hubiera cobertura, y la había. Llame a mi marido entre sollozos. Y mientras estaba al teléfono, un señor se acercó a mi asustado, me ofreció su mano y me acompañó hasta mi coche. Le pedí por favor que me trajese hielo para el tobillo, y así lo hizo. Se quedó pendiente de mi hasta que llegó mi marido, pero desapareció sin que pudiera darle las gracias.
Luego el hospital, rayos, vendaje...el kit completo del esguince. Y lo peor...¡el reposo!
La impotencia de no poder ir a dónde quiero sin ayuda, o sin muletas (a las que odio profundamente, son incómodas, inseguras y te destrozan las manos).
La carita de mis hijos preguntando si me había "hecho sangre", sus caricias y sus besos. Me siento orgullosa de mis hijos por su capacidad de empatía y generosidad. Prefiriendo perderse su actividad favorita para que yo repose, comprendiendo que no pueden ir a una fiesta porque mami no les puede llevar. No poniendo pegas y siendo más cariñosos que nunca conmigo. Les adoro, ahora más que nunca, y me duele que me vean así, porque aunque es una tontería de esguince, para ellos es algo más.
Lo positivo, a parte de que un esguince no es nada y en unos días se me habrá olvidado. Pues ver que la vida sigue aunque yo no pueda ir corriendo a ninguna parte, que mi marido a pesar de sus horarios imposibles ha hecho lo imposible para que todo salga perfecto, que la ayuda que tenemos en casa ha colaborado para que todo siga normal y que yo he tenido una cura de humildad y paciencia que creo que me hacia falta.
Y es que aunque yo no esté en todo, la vida sigue, y sigue bien.

Nos vemos mañana y mientras en las redes.
Un abrazo

Comentarios

Renata Quiroga ha dicho que…
Me ha encantado Bea. Cuánta razón tienes. Espero que ese esguince se cure pronto. Un beso. Renata
CdB ha dicho que…
Gracias Renata!
Ya estoy mucho mejor.
Un beso grande
Carmen Belmonte ha dicho que…
Me alegro de que te encuentres mejor y que te recuperes al 100% lo antes posible. Un beso y mucho ánimo. Carmen Belmonte
CdB ha dicho que…
Muchas gracias Carmen, eres un encanto!
Un abrazo
Bea

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